El verdadero reto para las empresas no es solo el costo, sino cómo gestionar estratégicamente.
El incremento del salario mínimo legal ya está teniendo efectos claros en los costos laborales, la estructura de nómina y las decisiones de generación de empleo. Frente a este escenario, en Colombia se han planteado distintas alternativas para mitigar su impacto, como la revisión del salario integral, la desintegralización de esquemas salariales y la implementación de modelos de compensación flexible (RFI).
Sin embargo, el reto de fondo va más allá de ajustes puntuales.
- Las empresas hoy necesitan replantear sus esquemas de compensación y beneficios de manera estratégica.
Esto implica:
- Evaluar si los modelos actuales realmente incentiven productividad y desempeño.
- Enfocar la compensación en cargos clave y críticos, aquellos que generan mayor valor.
- Migrar de esquemas rígidos, altamente fijos, hacia modelos más variables, donde el salario base se optimiza y las bonificaciones por resultados, incentivos y compensación variable premian el alto desempeño.
- Alinear los incentivos con el cumplimiento de objetivos del área y de la compañía.
- Integrar eficiencia operativa, automatización y uso de tecnología e IA para reducir costos estructurales y no solo salariales.
- Diseñar esquemas que retengan talento clave, mejoren la productividad y reduzcan procesos innecesarios.
La compensación ya no puede ser solo un costo. Debe ser una herramienta de gestión, alineación y productividad.
